
El Perú posee dos grandes motores económicos que han sostenido su crecimiento en las últimas décadas: la Minería y la Agroindustria. Ambos son pilares fundamentales del PBI nacional y generan divisas que financian la inversión pública. Sin embargo, su impacto social sigue siendo insuficiente frente a la dimensión de la pobreza rural y la informalidad laboral que persiste en vastas regiones del país.
Este artículo propone una visión estratégica de largo plazo: activar dos motores adicionales: el Turismo y la Producción de Superalimentos Andinos, para construir un modelo de desarrollo más inclusivo, con arraigo territorial, identidad cultural y proyección global. No es una utopía: es una oportunidad concreta, sustentada en datos, historia y la extraordinaria herencia que nos dejaron las civilizaciones andinas. Leer artículo completo


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