Una Visión Estratégica para el Desarrollo

Autor: Ronald Ancajima Ojeda (19-jun-2026)
El Perú posee dos grandes motores económicos que han sostenido su crecimiento en las últimas décadas: la Minería y la Agroindustria. Ambos son pilares fundamentales del PBI nacional y generan divisas que financian la inversión pública. Sin embargo, su impacto social sigue siendo insuficiente frente a la dimensión de la pobreza rural y la informalidad laboral que persiste en vastas regiones del país.
Este artículo propone una visión estratégica de largo plazo: activar dos motores adicionales: el Turismo y la Producción de Superalimentos Andinos, para construir un modelo de desarrollo más inclusivo, con arraigo territorial, identidad cultural y proyección global. No es una utopía: es una oportunidad concreta, sustentada en datos, historia y la extraordinaria herencia que nos dejaron las civilizaciones andinas.
▌ PARTE I: LOS MOTORES ACTUALES — FORTALEZAS Y LÍMITES
1.1 La Minería: columna vertebral con deuda social pendiente
La minería representa entre el 8 y 10% del PBI peruano y cerca del 60% de las exportaciones totales. Es, sin duda, el motor más potente de la economía nacional. Grandes proyectos como Quellaveco, Las Bambas, Antamina o Cerro Verde generan miles de empleos directos e ingresos tributarios significativos vía canon minero. Sin embargo, la distribución de esos beneficios no ha logrado transformar de manera profunda los territorios donde se extrae la riqueza.
Las regiones mineras como Cajamarca, Cusco, Moquegua o Apurímac continúan mostrando índices de pobreza multidimensional que contradicen su posición como fuentes de riqueza nacional. Los conflictos socioambientales, la débil articulación con proveedores locales y la escasa industrialización del recurso extractivo limitan el efecto económico hacia las comunidades. La minería es imprescindible, pero no puede ser el único motor ni el único destino del talento productivo del país.
1.2 La Agroindustria: dinamismo exportador con brechas rurales
La agroindustria peruana ha vivido un boom exportador notable. El país se ha consolidado como uno de los principales productores mundiales de arándanos, espárragos, palta, uva y jengibre. En 2025, las exportaciones de productos agroindustriales peruanos alcanzaron más de 15,000 millones de dólares, con un crecimiento del 22% respecto al año anterior.
Pero este dinamismo es fundamentalmente costero. Las grandes empresas agroexportadoras operan en La Libertad, Ica, Piura y Lima. Mientras tanto, la sierra, donde vive la mayor parte de la población rural y campesina, permanece al margen del modelo. El agricultor altoandino no figura en la cadena de valor de la agroindustria moderna, salvo como mano de obra estacional y mal remunerada. Esta brecha no es solo económica; es una fractura estructural que alimenta la emigración, el abandono del campo y la pérdida del patrimonio agrícola ancestral.
Esto es producto de los grandes proyectos de irrigación, ejecutados desde 1930, que priorizaron la costa, por sus condiciones de clima y configuración del territorio, lo cual no estuvo mal, se hizo de esa forma y luego de 23 grandes proyectos con más de 15,000 millones de dólares invertidos y algo más de 700,000 ha incorporadas a la producción, es necesario mirar de forma diferente el territorio andino, que se siente marginado y alejado de ese desarrollo que no los alcanza.

▌ PARTE II: EL TERCER MOTOR — TURISMO CON IDENTIDAD Y ESCALA
2.1 Sobre el turismo
El Perú es uno de los países con mayor densidad de patrimonio en el mundo. Posee una de las siete maravillas del mundo moderno (Machu Picchu), la mayor biodiversidad por kilómetro cuadrado del planeta en la Amazonía, el lago navegable más alto del mundo (Titicaca), decenas de culturas vivas, la gastronomía más premiada de América Latina y paisajes únicos que van desde el desierto costero hasta los nevados andinos y la selva tropical. Y, sin embargo, sus cifras turísticas son modestas.
En 2025, el Perú recibió aproximadamente 4.16 millones de turistas internacionales, cifra que representa apenas el 74.0% de los niveles prepandemia de 2019. Ese mismo año, Colombia atrajo a 6.7 millones de visitantes extranjeros, posicionándose como el país con mayores ingresos turísticos de Sudamérica. Chile, con mucha menor diversidad cultural y natural, supera históricamente al Perú en llegadas. Esta paradoja, más recursos, menos visitantes, no es un fatalismo; es el diagnóstico de una política turística que no ha estado a la altura del patrimonio nacional.
| Cifra clave | Perú recibió 4.16 M de turistas en 2025 vs 6.7M de Colombia, con mucho más patrimonio que ofrecer. |
2.2 Las causas del rezago y como cambiarlo
Entre los factores que explican el bajo desempeño turístico del Perú se encuentran la inestabilidad política y la imagen de inseguridad proyectada al exterior, la concentración de la oferta en el eje Lima-Cusco-Machu Picchu, la deficiente infraestructura de conectividad interna, la limitada promoción internacional sostenida y la falta de productos turísticos diversificados y accesibles.
Sin embargo, las palancas del cambio son igualmente poderosas. El interés global por el turismo vivencial, gastronómico, cultural y de naturaleza es una mega-tendencia en ascenso. El mercado asiático, especialmente Japón y China, muestra un creciente interés por la cultura andina y la biodiversidad amazónica. Los nuevos segmentos de viajeros buscan experiencias auténticas e irrepetibles, exactamente lo que el Perú tiene para ofrecer en abundancia.
2.3 Turismo andino: el segmento más desaprovechado
Existe un circuito turístico de alto valor que el Perú prácticamente no ha explotado: el turismo vivencial en comunidades altoandinas. Las regiones de Ayacucho, Apurímac, Huancavelica, Puno y Cusco concentran un patrimonio arqueológico, paisajístico y cultural de talla mundial. Los andenes incas, los sitios arqueológicos aún sin catalogar, las festividades ancestrales, la gastronomía nativa y el conocimiento tradicional representan un producto turístico diferenciado y de alta demanda.
El turismo de bienestar y nutrición, “wellness tourism”, es otro nicho en explosivo crecimiento. Viajeros de Europa, Norteamérica y Asia ya buscan destinos donde puedan conocer y consumir los superalimentos en su contexto original. Esto conecta directamente con nuestro cuarto motor estratégico: los superfoods andinos.
▌ PARTE III: EL CUARTO MOTOR — SUPERALIMENTOS ANDINOS EN LOS ANDENES
3.1 El legado que nutrió un Imperio
Pachacútec no comía fideos, arroz, harinas industriales, aceites refinados ni leche procesada. Se alimentaba de maca, quinua, papa nativa, maíz morado, olluco, oca, tarwi, cuy, alpaca y una gama de alimentos andinos de extraordinaria densidad nutricional. Esa dieta, construida durante milenios de observación y selección genética natural, nutrió los cerebros y los cuerpos de los hombres y mujeres que concibieron Machu Picchu, el sistema de caminos del Qhapaq Ñan, los andenes de cultivo, las técnicas de conservación del alimento (el chuño, la charki) y el imperio más extenso del continente americano, el Tahuantinsuyo.
Este no es un dato folclórico. Es una premisa estratégica. Lo que el mundo busca hoy, alimentos naturales, sin procesar, con alta densidad nutricional, producidos de forma sostenible, es exactamente lo que el Perú ha cultivado desde hace más de cinco mil años. Y tiene la infraestructura natural para producirlos: los andenes.

3.2 Los andenes: una infraestructura productiva abandonada y lista para reactivarse
El Perú posee aproximadamente un millón de hectáreas de andenes construidos por las civilizaciones preincas e incas. Son obras de ingeniería hidráulica y agrícola de una sofisticación extraordinaria: controlan la erosión, retienen humedad, generan microclimas y permiten cultivar en laderas empinadas con alta productividad. Gran parte de ellos están en abandono o subutilizados. Son infraestructura pública construida con siglos de trabajo colectivo, esperando ser rehabilitada.
La puesta en valor de los andenes no solo es viable técnica y económicamente, tiene un costo relativamente bajo comparado con infraestructura nueva, sino que es una de las pocas intervenciones que simultáneamente resuelve varios problemas: genera empleo rural en zonas de alta pobreza, produce alimentos de alto valor comercial, frena la erosión y la desertificación, conserva la biodiversidad nativa y fortalece la identidad cultural de las comunidades altoandinas.
3.3 El mercado mundial de superalimentos: la oportunidad histórica
El mercado global de alimentos saludables y funcionales es uno de los segmentos de mayor crecimiento en la economía mundial. En 2025, el Perú produjo 144,600 toneladas de granos andinos: quinua, cañihua, kiwicha y tarwi, con el trabajo de 120,000 familias de pequeños agricultores. Exportó casi 54,000 toneladas de quinua por un valor de 150 millones de dólares a 73 mercados.
Las exportaciones peruanas de granos andinos crecieron 12.3% en 2023 y aceleraron a un 40.6% en los primeros meses de 2024. Los destinos principales son Estados Unidos, España, Canadá, Italia y los Países Bajos. Seis de los diez principales cultivos orgánicos del Perú en 2024 fueron superalimentos: cacao, quinua, castaña, palta, mango y maca.
El Perú es hoy el principal productor y exportador mundial de quinua. También lidera la producción de maca, kiwicha, sacha inchi, camu camu y decenas de otros superalimentos. Pero gran parte de esa riqueza se exporta como materia prima, en grano a granel, sin valor agregado. El reto estratégico es escalar hacia productos procesados, certificados, de origen y con denominación de procedencia geográfica, que capturen un precio mucho mayor en los mercados internacionales.

| Datos 2025 | Exportaciones de productos orgánicos: US$ 1,611 M (+56.9%). Quinua exportada: 54,000 TN por US$ 150 M. Perú es el #1 exportador mundial de quinua. |
3.4 El catálogo de superalimentos peruanos: riqueza por catalogar
El portafolio peruano de superalimentos es impresionante en su amplitud y profundidad nutricional:
● Súper Granos: quinua, kiwicha (amaranto), cañihua, tarwi (chocho), maíz morado, maíz gigante del Cusco, sacha inchi, cacao.
● Súper Tubérculos y Raíces: maca, yacón, papa nativa (más de 3,000 variedades), oca, olluco, mashua, camote, jengibre, cúrcuma.
● Súper Frutas: camu camu (altísima concentración de vitamina C), aguaymanto (physalis), lúcuma, chirimoya, guanábana, maracuyá nativo.
● Súper Proteínas: cuy (altísimo nivel proteico y bajo en grasas), alpaca, trucha andina, anchoveta.
Cada uno de estos productos tiene una historia de domesticación que se remonta miles de años, una tradición culinaria viva y propiedades nutricionales avaladas por la ciencia moderna. Son alimentos que el mundo ya quiere. Solo falta organizarlos, certificarlos y ponerlos en escala.
▌ PARTE IV: LA SINERGIA DE LOS CUATRO MOTORES — EL MODELO INTEGRADOR
4.1 Turismo y Superalimentos: una alianza natural
La mayor fortaleza del modelo de los cuatro motores es que no son ruedas que giran por separado. Turismo y Superalimentos se retroalimentan de manera orgánica. Un turista que visita los andenes de Pisaq. los miradores de Choquequirao o los andenes de Sondondo y Caraybamba no solo contempla un paisaje: puede también participar en la siembra y cosecha de quinua, degustar un menú de alta cocina basado en ingredientes nativos, llevarse a casa maca, kiwicha y cañihua certificadas con denominación de origen y aprender de los propios comuneros la sabiduría ancestral del calendario agrícola andino.
Esto es lo que el mundo denomina “turismo gastronómico”, “turismo vivencial” y “agro-turismo de alta gama”. Y el Perú tiene el sustrato perfecto para desarrollarlo. El restaurante Maido de Lima ocupa el primer lugar en la lista The World’s 50 Best Restaurants 2025, lo que demuestra que la gastronomía peruana ya tiene reconocimiento global de primer nivel. El siguiente paso es que ese reconocimiento se traduzca en flujos turísticos hacia las zonas productoras.
4.2 El elemento transformador de la sociedad
El verdadero impacto de estos dos nuevos motores no es solo económico. Es social y civilizatorio. Cuando un agricultor de Ayacucho, de Huancavelica o de Apurímac ve que su quinua o su maca tiene un precio justo en el mercado global, que los turistas quieren conocer su comunidad y que su hijo puede estudiar gastronomía, ingeniería o agroexportación y quedarse en su tierra en lugar de migrar a Lima, algo fundamental cambia: se rompe el círculo de la pobreza por exclusión.
El trabajo rural altoandino, históricamente invisible y mal pagado, adquiere valor de mercado. La mano de obra que hoy es “absorbida” de forma precaria por la minería y la agroindustria costera puede encontrar, en sus propias comunidades, oportunidades de desarrollo con identidad cultural.
Más de 120,000 familias de agricultores andinos ya participan en la cadena de producción de granos andinos. Regiones como Ayacucho y Puno son las principales zonas productoras. Ayacucho se ha posicionado como la segunda región exportadora de granos andinos del país, con envíos que superaron los 21 millones de dólares en 2025. Este no es el techo: es apenas el punto de partida.
En Perú existen aproximadamente 2.1 a 2.2 millones de familias/productores dedicados a la pequeña y mediana agricultura (agricultura familiar). Este sector representa el 97-99.8% de todas las unidades agropecuarias del país. La mayoría (81.9%) tiene unidades menores a 5 hectáreas, y la región Sierra concentra la mayor cantidad de estas unidades.[1]
[1] DOI: https://doi.org/10.4060/cc4857es
4.3 Marca País: el paraguas que lo integra todo
El concepto de Marca País no es solo un logo ni una campaña publicitaria. Es la narrativa que articula el imaginario que el mundo construye sobre una nación. El Perú tiene hoy una narrativa dispersa: se conoce por Machu Picchu, por su gastronomía, por la quinua. Pero esos tres activos no están integrados en un relato estratégico coherente que movilice a la inversión, al turista, al comprador internacional y al ciudadano peruano.
La activación simultánea del Turismo y los Superalimentos Andinos ofrece la oportunidad de construir esa narrativa. El Perú puede posicionarse ante el mundo como “La Cuna de los Alimentos que Cambiaron el Mundo y la Civilización que los Cultivó”. Ese posicionamiento no compite con Colombia, Chile o México: es único, irrepetible, y está basado en hechos históricos que ningún otro país puede reclamar.
▌ PARTE V: AGENDA ESTRATÉGICA AL 2037 — DEL DISCURSO A LA ACCIÓN
5.1 Para el Motor Turístico
● Desarrollar circuitos turísticos de alta gama en zonas altoandinas, articulando arqueología, gastronomía y producción de superalimentos.
● Invertir en conectividad aérea regional para reducir la dependencia del eje Lima-Cusco y abrir destinos como Ayacucho, Chachapoyas, Huaraz y el Colca.
● Crear el “Pasaporte del Sabor Andino”: un programa de certificación gastronómica que conecte restaurantes de Lima con productores de la sierra.
● Promover el “Wellness Tourism Andino”: retiros de bienestar, dietas de superalimentos y experiencias de desconexión en comunidades de alta biodiversidad.
● Desarrollar una campaña internacional de Marca País que articule Machu Picchu, gastronomía y superalimentos en un solo relato de identidad.
5.2 Para el Motor de Superalimentos
● Programa nacional de puesta en valor de andenes: recuperar al menos 150,000 hectáreas en 10 años, priorizando zonas de alta pobreza rural.
● Crear la “Denominación de Origen Inca”: un sello de calidad premium para superalimentos producidos en andenes rehabilitados con prácticas ancestrales.
● Incentivos fiscales y crediticios para la agroindustria andina con valor agregado: harinas especializadas, snacks, bebidas funcionales, cápsulas nutricionales.
● Centros de innovación agrícola en regiones como Ayacucho, Puno y Cusco, articulando universidades, INIA, comunidades campesinas y exportadores.
● Fortalecer la certificación orgánica y fitosanitaria para acceder a los mercados europeos, norteamericanos y asiáticos de mayor precio.
● Desarrollar la marca “Superfoods Perú” con presencia en ferias internacionales de alimentos saludables, bienestar y gastronomía orgánica.
5.3 Para la sinergia entre todos los motores
● Crear mesas de articulación público-privada que involucren a las empresas mineras en el financiamiento de infraestructura productiva rural mediante “royalties sociales” destinados al desarrollo de los motores turístico y alimentario.
● Diseñar un Fondo de Inversión en Economía Andina que canalice capital privado, cooperación internacional y recursos del canon hacia la reactivación de los andenes y el turismo vivencial.
● Establecer la enseñanza de gastronomía andina, etnobotánica y agro-exportación en los centros educativos rurales de la sierra, para que los jóvenes vean en su patrimonio una oportunidad de futuro y no una condena al olvido.

▌ CONCLUSIÓN: EL PERÚ QUE PUEDE SER
El Perú no necesita inventarse un destino. Ya lo tiene. Lo construyeron Pachacútec, los ingenieros de Tiwanaku, los ceramistas de Nasca y los navegantes de Caral. Está tallado en las piedras de Machu Picchu, guardado en los genes de la quinua multicolor de los Andes y vivo en las manos de +2.1 millones de familias que siguen sembrando la tierra en las alturas y respetando su entorno, como lo hicimos hace más de 500 años.
Lo que falta no es recurso. Falta voluntad estratégica, visión de largo plazo y la valentía de apostar por lo que somos antes de seguir imitando lo que otros son. Activar el Turismo y los Superalimentos Andinos como motores formales del desarrollo nacional no es solo una política económica. Es un acto de justicia histórica para con los pueblos altoandinos que han sido postergados durante siglos.
La minería y la agroindustria seguirán siendo pilares. Pero cuando el turismo cultural y gastronómico despegue a escala, y cuando los andenes rehabilitados produzcan superalimentos peruanos certificados que alimenten las cocinas de Tokio, París y Nueva York, el Perú habrá dado el salto más importante de su historia moderna: habrá convertido su herencia en su ventaja competitiva más poderosa.
«El futuro del Perú no está bajo la tierra que se extrae. Está sobre la tierra que se cultiva y en la historia que se cuenta.»
— Ronald Ancajima. Artículo: Los Cuatro Motores del Perú, 2026
