
De acuerdo con la Teoría del Capital Humano de Gary Becker, este artículo sostiene una tesis central: el verdadero progreso de una sociedad no se explica únicamente por la disponibilidad de sus recursos naturales, sino por su habilidad para transformar el conocimiento en productividad, innovación y bienestar. Israel y Qatar no vencieron la escasez de agua con ingeniería sola: la vencieron porque, primero, invirtieron en las personas capaces de diseñar, operar y mejorar esa ingeniería. Cajamarca, y con ella buena parte de la sierra y la selva peruanas, tiene hoy los recursos que a Israel y Qatar les faltaron; lo que aún no ha desarrollado, a la misma escala, es el capital humano necesario para convertir esos recursos en desarrollo sostenido. Leer el artículo completo


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