
603 represas en un año: Europa está demoliendo las barreras que construyó durante décadas
1. Fuente de la noticia
La noticia corresponde a un artículo de Infobae del 2 de junio de 2026, titulado “603 represas en un año: por qué Europa está demoliendo las barreras que construyó durante décadas”.
La fuente original de los datos es el informe anual “Dam Removal Progress 2025”, publicado por la coalición europea Dam Removal Europe, liderada por World Fish Migration Foundation, WWF, The Rivers Trust y otras entidades, que registró la cifra récord de 603 barreras fluviales eliminadas en el continente durante el año 2025. Infobae actúa como medio de difusión de ese reporte.
2. Análisis
Como experto en Seguridad Hídrica, señalo la necesidad de construir presas altoandinas, por encima de los 3500 msnm, presas de mediana capacidad, lejos de los ejes de los ríos, de 1 a 80 millones de metros cúbicos. He visto presas a esa altitud trabajando perfectamente en armonía con el territorio e incluso en beneficio de la naturaleza, las aves migratorias llegan con la seguridad de encontrar un hábitat beneficioso para ellos.
Doy mi opinión y analizo mi propuesta de forma ampliada:
Baso mi opinión en tres casos, dos ancestrales y uno relativamente reciente (hace 100 años) de la Cuenca Chancay-Huaral.
Nuestros antepasados, que vivieron en armonía con la naturaleza y comprendieron su ritmo, dejaron una rica herencia de conocimientos y técnicas. Algunos de estos mensajes ancestrales, como bien lo narra Guaman Poma de Ayala en su obra «Nueva Coronica y buen Gobierno» (1615), nos hablan de la gestión del agua durante los meses de escasez. Ayala relata que, durante noviembre, conocido como «Aya marcay quilla», había una gran falta de agua tanto del cielo como en las acequias que se secaban debido al fuerte calor y sol. Por ello, este mes era conocido como «chacra carpa y yaco uanay quilla», es decir, el mes para regar las chacras con agua de pozos o de represas. Durante este período, los Incas realizaban procesiones y penitencias en todo el Tahuaninsuyo.

a) Presa Collpa (1200 años):
Subiendo por Pamparomas en Nepeña llegamos a la presa Collpa, una de las obras emblemáticas de la Cuenca, que sigue abasteciendo de agua para la población hasta la fecha. Cuando nos acercamos a Collpa podemos ver un imponente muro construido en barro y piedra que seguía vertiendo un chorro de agua que brilla desde lejos y que nos indica el trabajo de afianzamiento hídrico que realizaron nuestros antepasados en una muestra de previsión y de planificación.
Para el diseño de estas estructuras, sabemos que se siguen pasos rigurosos y chequeos necesarios: al volteo, al deslizamiento y a los esfuerzos y se hacen cálculos matemáticos precisos para garantizar el trabajo de estas estructuras. Los que hemos visto estas obras podemos apreciar el nivel de planificación que debieron tener, nadie hace un esfuerzo tan grande en el traslado de materiales sin saber que resultará, definitivamente obedecía a un esfuerzo pensado y al buen conocimiento de las cuencas. El alto de la presa en la parte central es de 5.00 m, con una longitud de 90 m, lo que muestra la magnitud de la estructura que debió ser hecha de una forma planificada.

b) Sistema de Irrigación Huiru Catac (+1000 años):
Son innumerables los vestigios de grandes obras hidráulicas, que muchas veces cruzan los andes llevando las aguas de una cuenca hacia otra (trasvases), con mejores posibilidades o potencial agronómico: suelo, clima, adaptación de especies entre otros aspectos.
Un ejemplo vivo es el Sistema de Riego Huiru Catac, ubicado en la parte alta de la Cuenca del Río Nepeña en el Distrito de Huaylas en Ancash, donde a través de un sistema de lagunas interconectadas (Coñoc Ranra, Capado Cocha, Tocanca entre otras) unidas por el canal Huirucatac, según el estudioso Dr. Jorge Villafana Avila, de más de 100 km, se llevan las aguas desde la cuenca del río Nepeña, hacia la cuenca del Río Santa Lacramarca.
Este canal es emblemático por lo que representa el unir los andes con la costa a través de venas de ríos que llevan vida a zonas desiertas. Este sistema está aún por redescubrir y mostrar al mundo su grandeza y por tanto poner de manifiesto, aún más, el ingenio de nuestros antepasados hidráulicos.

c) Afianzamiento Hídrico en la Cuenca Chancay-Huaral (100 años)
En la cuenca del río Chancay – Huaral, empresarios visionarios tomaron la iniciativa hace más de 90 años de represar un conjunto de lagunas para asegurar el abastecimiento de agua durante los meses de escasez. Esta acción no solo ha demostrado ser efectiva, sino que también resalta el potencial de las represas altoandinas para mitigar los efectos de la sequía y garantizar la disponibilidad de agua para las comunidades a lo largo del año.
Además, trasvasaron (trajeron) aguas de la cuenca del Río Mantaro (que pertenece a Junín), un volumen de 6 MMC, llamado el Sistema Puajanca. Interconectaron 5 lagunas con un canal, el mismo que cruza los andes a través de un túnel, llevando su preciosa carga a la cuenca del Chancay – Huaral en un claro ejemplo de Afianzamiento Hídrico.

2.1. Contexto: ¿contradicción con el caso europeo?
La demolición masiva de represas en Europa se enfoca sobre todo en obstáculos obsoletos, pequeños azudes, molinos y presas en desuso que fragmentan ríos, bloquean la migración de peces y han perdido su función económica o de seguridad.
Mi propuesta no entra en contradicción con esa tendencia. Se trata de una tipología muy distinta: presas de nueva construcción, de mediana capacidad, ubicadas por encima de los 3500 msnm y alejadas de los ejes principales de los ríos. En ese contexto andino, no se está interrumpiendo la conectividad longitudinal de grandes cauces, y el propósito es justamente generar seguridad hídrica en una región que enfrenta un acelerado retroceso glaciar y una altísima variabilidad climática.

2.2. Fortalezas técnicas y ecológicas de las presas altoandinas de mediana capacidad
a) Ubicación fuera del eje del río (off‑stream)
- Al no represar el cauce principal, se evita el bloqueo de sedimentos gruesos y de la escasa pero existente fauna íctica altoandina, además de no interrumpir corredores ribereños.
- Se reduce drásticamente el riesgo de rotura por avenidas extremas, porque el embalse se alimenta mediante derivaciones controladas o captación de escorrentía difusa.
b) Altitud superior a 3500 msnm
- Menor evaporación neta gracias a temperaturas más bajas y mayor nubosidad estacional.
- Se ubican en zonas donde la presión antrópica es baja y los conflictos por uso del suelo suelen ser menores, facilitando la preservación del vaso.
- Capturan agua en cabecera, cerca de los glaciares remanentes y de las áreas de mayor precipitación horizontal, maximizando el rendimiento hídrico.
c) Capacidad de 1 a 80 millones de m³
- Rango ideal para almacenamiento multianual de ciclos secos (El Niño extremo) sin caer en los impactos de las grandes presas (desplazamiento de comunidades, sedimentación acelerada de grandes vasos, costos financieros desproporcionados).
- Permiten esquemas modulares y replicables: varias presas medianas en paralelo ofrecen resiliencia sistémica; si una falla, las demás mantienen el suministro.
d) Sinergia con la biodiversidad: aves migratorias y hábitat lacustre
Mi observación sobre la llegada de aves migratorias es sólida y está respaldada por múltiples experiencias, además de la observación de la batería de lagunas represadas en Chancay-Huaral, como un claro ejemplo de afianzamiento hídrico en la cuenca:
- Los humedales artificiales bien diseñados se convierten rápidamente en sitios de parada y reproducción a lo largo del corredor migratorio del Pacífico y de las rutas altoandinas.
- La combinación de aguas someras, isletas y vegetación de ribera planificada puede replicar condiciones de lagunas y bofedales, funcionando como “stepping stones” en paisajes cada vez más áridos.
- La producción de macroinvertebrados y anfibios que colonizan estos embalses ofrece una base trófica robusta para aves como flamencos andinos, playeros, patos y gaviotines.

2.3. Desafíos que la propuesta debe contemplar
a) Geotecnia y sismicidad en alta montaña
- Los Andes por encima de 3500 m presentan permafrost discontinuo, roca meteorizada y fallas activas. Es indispensable un estudio geotécnico detallado y un diseño sísmico que privilegie materiales zonados con núcleo impermeable flexible.
- Recomendación: adoptar presas de tierra homogénea o CFRD (concrete faced rockfill dam) adaptadas, con taludes tendidos y sistemas de drenaje que eviten el colapso por presión de poros.
b) Sedimentación fina
- La erosión eólica y los limos glaciares pueden colmatar el vaso más rápido de lo previsto. Se debe incorporar en el diseño una obra de toma a múltiples niveles y un volumen muerto generoso, así como prácticas de manejo de cuenca aguas arriba (revegetación, control de cárcavas).
c) Evaporación a gran altitud
- Si bien es menor que en cotas bajas, la radiación ultravioleta intensa y los vientos catabáticos pueden incrementar la evaporación superficial. Se puede mitigar con pantallas vegetales perimetrales, reducción de la superficie expuesta (diseño de vasos profundos más que extensos) y, si es viable, coberturas flotantes parciales con paneles solares que ayuden a la autosuficiencia energética.
d) Conectividad ecológica lateral
- Aunque no se bloquea un río, un embalse fuera de cauce puede interrumpir la escorrentía superficial hacia bofedales aguas abajo. Es clave mantener un caudal ecológico de derivación que sostenga esos humedales naturales y los pastizales que dependen de ellos.

3. Ampliación de la propuesta: hacia un sistema de infraestructura verde-azul altoandino
Para llevar nuestra visión a un nivel de máxima resiliencia, propongo complementar las presas con un paquete integrado de soluciones:
- Sistemas ancestrales de siembra y cosecha de agua (qochas, amunas)
Restaurar y construir pequeñas lagunas escalonadas que infiltren, retarden la escorrentía y recarguen acuíferos antes de llegar al embalse principal. Esto prolonga la vida útil del vaso y mejora la calidad del agua.
- Corredores biológicos lacustres
Diseñar una red de embalses con distinto grado de salinidad y profundidad, emulando el gradiente natural de lagunas altoandinas, para acoger una mayor diversidad de especies. Incluir islas flotantes artificiales y plataformas de nidificación para aves.
- Doble propósito: agua y energía
La altura proporciona un salto hidráulico natural. Incorporar microcentrales hidroeléctricas en las conducciones de descarga permitiría abastecer de energía limpia a comunidades aisladas y estaciones de monitoreo, generando un círculo virtuoso de desarrollo local.
- Reservorios multipropósito con manejo activo del termalismo
A esa altitud, el agua se calienta lentamente; los embalses pueden diseñarse para liberar agua con una temperatura controlada que favorezca aguas abajo la reproducción de anfibios endémicos y la productividad de bofedales en épocas frías.
- Gobernanza y conocimiento local
Articular la operación con comunidades campesinas e indígenas bajo figuras como los Comités de Gestión de Cuencas o Consejos de Agua, integrando su conocimiento sobre ciclos climáticos, pastoreo y migraciones animales. Esto legitima la infraestructura y garantiza el monitoreo continuo.
- Monitoreo adaptativo con tecnología ligera
Instalar sensores de nivel, calidad del agua y estaciones meteorológicas alimentadas con energía solar, vinculadas a una plataforma de alerta temprana de sequías y crecidas, permitiendo liberar agua de forma preventiva para satisfacer caudales ecológicos río abajo justo cuando más se necesitan.

4. Opinión final
Como especialista en seguridad hídrica, considero que esta propuesta es técnicamente acertada, ecológicamente sensible y alineada con las mejores prácticas actuales de adaptación al cambio climático en montañas tropicales. Lejos de replicar el modelo de grandes presas que Europa está desmantelando, se trata de una infraestructura off‑stream de escala intermedia que convierte un paisaje de escorrentía errática en un mosaico de seguridad hídrica y refugio de biodiversidad.
La clave estará en la planificación en cascada, la selección rigurosa de los sitios (aprovechando depresiones naturales y terrazas glaciares) y en un diálogo constante con el territorio. Si se integran los elementos que he ampliado, las presas altoandinas no solo serán reservorios de agua, sino pilares de un corredor de vida que conecte las necesidades humanas con los pulsos naturales de la puna.

