Gestión Sostenible del Agua

Desarrollando cultura del agua

Informe Mundial sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos de las Naciones Unidas 2017: Aguas residuales, el recurso no explotado

En todos los países, salvo en los más desarrollados, la gran mayoría de las aguas residuales se vierte directamente en el medio ambiente sin tratamiento adecuado

La mayoría de las actividades humanas que emplean agua producen aguas residuales. A medida que aumenta la demanda total de agua, la cantidad de aguas residuales producidas y la carga contaminante total de las mismas aumentan continuamente en el mundo entero.

Aunque las aguas residuales son un componente crucial del ciclo de la gestión del agua, el agua después de haber sido utilizada es vista con demasiada frecuencia como  una carga de la que desprenderse o una molestia que debe ignorarse. Ahora los resultados de esta negligencia son evidentes. Las consecuencias inmediatas, incluyendo el deterioro de los ecosistemas acuáticos y las enfermedades transmitidas por el agua a través del suministro de agua dulce contaminada, tienen implicaciones de gran envergadura en el bienestar de las comunidades y en los medios de sustento de las personas. El fracaso continuo a la hora de abordar las aguas residuales como un problema importante desde el punto de vista social y ambiental, comprometería otros esfuerzos dirigidos a alcanzar los objetivos contenidos en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

Frente a la siempre creciente demanda, las aguas residuales están cobrando importancia como fuente de agua alternativa fiable, cambiando el paradigma de la gestión de aguas residuales de “tratamiento y eliminación” a “reutilización, reciclado y recuperación del recurso”. En este sentido, las aguas residuales ya no se consideran como un problema que necesite solución, sino como parte de la solución a los retos a los que se enfrentan las sociedades hoy en día.

Las aguas residuales también pueden ser una fuente rentable y sostenible de energía, nutrientes y otros subproductos útiles. Los beneficios potenciales de extraer dichos recursos de las aguas residuales van mucho más allá de la salud humana y ambiental, con consecuencias a nivel de la seguridad alimentaria y energética, así como de mitigación del cambio climático. En el contexto de una economía circular, en que el desarrollo económico se equilibra con la protección de los recursos naturales y la sostenibilidad ambiental, las aguas residuales representan un recurso abundante y valioso.

Las perspectivas son innegablemente optimistas, siempre y cuando se tomen medidas ahora.

Para lograrlo debemos crear un entorno propicio para el cambio, a través de:

  • Marco jurídico y normativo adecuados
  • Recuperación de costes y mecanismos de financiación apropiados
  • Reducir al mínimo los riesgos para las personas y el medio ambiente
  • Creación de conocimientos y capacidades
  • Conciencia pública y aceptación social

Así lo señala Naciones Unidas en su informe anual sobre el desarrollo de los recursos hídricos, presentado este 22 de marzo en Durban (Sudáfrica) con motivo del Día Mundial del Agua, en el que recalca que se trata de un “recurso inestimable” tan importante como el petróleo.

Reforzar el tratamiento de aguas residuales en países más pobres

Redoblar estos niveles y acercarlos al de los países ricos -donde un 70% de estas aguas recibe tratamiento- es el gran reto que plantea el estudio de la ONU.

“Se trata de gestionar y reciclar cuidadosamente el agua que usamos en nuestros hogares, ciudades, plantas industriales y explotaciones agrarias”, señala el presidente de ONU-Agua, Guy Ryder, que recuerda que las cantidades de agua dulce de que disponemos son limitadas y su demanda va en aumento.

Crecimiento demográfico

Este crecimiento demográfico se experimenta especialmente en los suburbios de las grandes ciudades de los países del Tercer Mundo, dando lugar a menudo a la multiplicación de poblados chabolistas sin las menores condiciones de saneamiento.

Un buen ejemplo del problema y de sus consecuencias es Lagos, en Nigeria, una ciudad en permanente crecimiento que genera a diario un millón y medio de metros cúbicos de aguas residuales que desembocan sin haber sido tratadas en la laguna que circunda a la urbe.

Pescadores filipinos preparan las redes de pesca junto a una cañería de aguas residuales en una zona pesquera de Bacoor, provincia de Cavite (Filipinas) EFE/Francis R. Malasig

Muertes por contaminación del agua

La contaminación de este tipo de aguas, debido a los excrementos humanos y animales, afecta a casi un tercio de los cursos fluviales de América Latina, África y Asia, donde 842.000 personas murieron en 2012 debido a la toxicidad del agua.

Parecidos efectos tienen para la naturaleza las aguas mezcladas con disolventes e hidrocarburos y con nutrientes como el nitrógeno, el fósforo y el potasio que resultan de la actividad industrial y minera, así como de la agricultura intensiva.

Estas aguas residuales afectan en todo el mundo a unos 245.000 kilómetros cuadrados de ecosistemas de agua dulce, costeros y marinos, una superficie similar a la del Reino Unido.

Usos de las aguas residuales

El regadío es el uso más común de las aguas residuales una vez se han tratado, pero solo unos 50 países las utilizan para tal fin, lo que representa solo un 10% de las tierras cultivadas en todo el mundo.

Otro destino del agua residual tratada es la industria, donde se dedica, principalmente, a hacer funcionar sistemas de calefacción y refrigeración.

Se espera que uso crezca en un 50% en los próximos tres años, asegura el informe.

Al contrario que el petróleo, el nuevo “oro negro” también puede emplearse para consumo humano, y se lo beben ya en ciudades como Singapur, San Diego y Windhoek, la capital de la desértica Nambia, que desde 1969 trata sus aguas residuales para aumentar las reservas de agua potable.

Proveedoras de materias primas

Además de fuente alternativa de agua dulce, las aguas residuales son también, gracias a la ciencia, un insospechado proveedor de materias primas.

Las sustancias orgánicas de las aguas fecales pueden dar lugar a biogás, como ya ocurre en Osaka (Japón), que produce cada año 6.500 toneladas de combustibles tratando los lodos de sus alcantarillas.

Nutrientes como el fósforo o los nitratos pueden extraerse de las aguas fecales, y se estima que el 22% de la demanda mundial de fósforo puede satisfacerse tratando la orina y los excrementos humanos.

América Latina desecha el 70 % de las aguas residuales

Todos estos avances enseñan el camino trazado por la ONU, que señala a América Latina como caso paradigmático, ya que, a pesar de haber duplicado el tratamiento de aguas residuales desde el finales del siglo pasado, sigue desechando el 70% de las mimas.

Accede a las publicaciones:

  • 2017 UN World Water Development Report: Aguas Residuales El Recurso Desaprovechado (English) (Español – pdf 13.2 Mb)
  • Resumen Ejecutivo (Español)
  • Main messages (English)
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