Gestión Sostenible del Agua

Centro de Información, Investigación, Planificación, Proyectos y Consultorías del agua.

Cultura de la escasez

Autor: Ronald Ancajima Ojeda (10/dic/2022)

Introducción

El Índice Global del Hambre (IGH) es una herramienta multidimensional diseñada para la medición integral del hambre. En el Perú, este informe ha sido elaborado en base a dos instrumentos de medición nacional: la Encuesta demográfica y de salud familiar (Endes) y la Encuesta nacional de hogares (Enaho). A partir de esos resultados se han analizado tres componentes: la inadecuada oferta alimentaria, la desnutrición y la mortalidad infantil. (Fuente: Helvetas Perú)

Fuente: Índice Global del Hambre 2021

Las siete regiones que presentan los índices más altos (grave) son Apurímac, Huancavelica, Ucayali, Loreto, Huánuco, Ayacucho y Cusco. En contraposición Lambayeque presenta un bajo índice. La pandemia ha evidenciado el deterioro de los sistemas básicos, acumulado de una serie de malas gestiones de la clase política que gobierna nuestros destinos, nos referimos al sistema de Salud, Transporte y Alimentos además de la brecha tecnológica en comunicación que dificultó un adecuado desarrollo de clases en todos los niveles educativos. Sumando a este escenario la situación política que se agrava desde el 2016 y que ha hecho que haya 06 presidentes a la fecha:

  • Pedro Pablo Kuczynski (2016-2018)
  • Martín Vizcarra (2018-2020)
  • Manuel Merino (2020 – 05 días)
  • Francisco Sagasti (2020-2021)
  • Pedro Castillo (2021-2022)
  • Dina Boluarte (2022)

Análisis

Planteamos que estos índices de hambre es el resultado de las pésimas intervenciones que realizamos en nuestro territorio, por malas decisiones de los gobernantes de turno por decir lo menos.

Además, realizaremos un análisis comparativo entre la región Apurímac, que presenta el mayor índice global del hambre (29.9) con dos países que tienen una fuerte escasez de agua, nos referimos a Israel y Qatar.


Caso Apurímac

Elaboración propia

Caso Israel

Elaboración propia

¿Cómo llegó Israel a ser uno de los países líderes en el uso del agua?

¿Cómo convirtió los desiertos en campos agrícolas?

El siguiente video, de solo 16 minutos, de VisualPolitik hace un interesante resumen de este importante logro.

¿Te imaginas un país que regara las plantas con agua salada? ¿Un país que haya conseguido transformar un árido y estéril desierto en frondosos campos de cultivo? ¿Un país que situado en uno de los lugares más áridos y secos de la tierra haya sido capaz de hacerse con un suministro casi ilimitado de agua? Pues no se trata de ningún espejismo ni tampoco de una fantasía, ese país existe y se llama Israel.

Resaltamos que el año 1939 se realiza el Plan Hídrico (Simdra Blass – Polaco) que se sustenta en tres pilares:

  1. Extracción de agua mediante perforaciones profundas.
  2. Bombear agua desde el río Jordán.
  3. Construcción del Acueducto Nacional, con más de 100 km desde el Norte (Mar de Galilea) hasta donde se necesitaba.

Para implementar este Plan se necesitaba dinero. En 1948 el Primer Ministro Ben Gunan toma la decisión de aceptar una compensación de Alemania, por los crímenes y destrucción realizada en Israel, por 3 mil millones de marcos. Obviamente una decisión impopular pero que se hizo para financiar las acciones necesarias de dotar de agua a este país.

El año 1964 el Acueducto Nacional fue una realidad.

El video nos narra las decisiones que los gobernantes de Israel tomaron para hacer posible el milagro tecnológico de convertir desiertos en tierras de cultivos e incluso de abastecer con agua a países vecinos. Rescatamos la creación de la Autoridad del Agua de Israel (AAI) el año 2006, pagar el precio real del agua, retirar el control municipal del agua y crear empresas municipales dependientes de la AAI, asimismo, el apoyo a la inversión en innovación. También se destaca la reutilización del agua que se instauró desde hace muchos años antes.

Complementamos la información de estos cambios en Israel con la presentación del Dr. Diego Berger, un argentino que vive más de 30 años en Israel y ha estado muy cerca de estos cambios. El sintetiza en un pensamiento, que es el titulo de esta artículo, el milagro de tener una cultura de la escasez. Esa condición, de tener solo 10 lt/persona/día hizo que su gente agudizara el ingenio y todos apostar por cambios en su cultura misma: del ahorro, del respeto, del cuidado, del ingenio y de la buena gestión de un recurso escaso y valioso, el agua.


Caso Qatar

Elaboración propia

Antes de 1940 Qatar tenía una población de 11,000 habitantes. Era un pueblo nómade, con una esperanza de vida de solo 50 años. Sin educación, sin agua, sin energía y menos hospitales. La principal actividad era la pesca y un poquito de agricultura. La gente vivía buscando agua que no la encontraba.

Antes de 1940 Qatar tenía una población de 11,000 habitantes. Era un pueblo nómade sin agua.

Fahad Al-Attiya, un funcionario de Qatar cuyo trabajo es mantener la seguridad alimentaria en su país, que no tiene agua e importa el 90 por ciento de sus alimentos, explica el éxito de su crecimiento:

Enfoca aspectos cruciales en un escenario de falta de agua y los pasos a seguir en aspectos de seguridad alimentaria y energética. Estas experiencias las podemos extrapolar a nuestras condiciones como país, con relativa abundancia de agua, y con ello impulsar nuestro ansiado desarrollo.

De nuevo el concepto de cultura de la escasez se manifiesta en los cambios radicales que tuvieron que adoptar para ser la nación que ahora es.

Haciendo uso de una sencilla matriz nos dice lo que hicieron y lo que deben seguir haciendo para seguir creciendo como país a un ritmo de más del 15% anual.
Centran su acción en cuatro grandes objetivos nacionales:

  1. Energía renovable, usando lo que más tienen: horas de sol.
  2. Desalinizar agua.
  3. Trabajar una agricultura con alta tecnología.
  4. Producir la mayor cantidad de alimentos de acuerdo a sus demandas.
Plan de desarrollo de Qatar – Matriz de sustentabilidad

Pensar en el desarrollo basado en 4 grandes pilares:

  • Educación de alto nivel.
  • Investigación y desarrollo.
  • Industria y tecnología.
  • Mercados.

Pero sobre todo son las legislaciones, las políticas y las regulaciones que permitirán asegurar estos planes.


Conclusiones

Nuestro país cruzado por la cadena montañosa de los andes lo hace biodiverso, con una naturaleza prolija en bienes ambientales: agua, suelo, clima, minerales solo por citar algunos, no tenemos la cultura de la escasez, pero somos herederos de una cultura (en realidad una suma de culturas que tuvo su mayor auge con la Inca), que logró domesticar un territorio, difícil, pero a la vez hermoso, un Tahuantinsuyo con un sistema político productivo. Nos falta gobernantes que se comprometan con las personas y lideren el desarrollo con ciencia y tecnología moderna, basado en ese desarrollo que ya tuvimos hace más de 500 años.

Es momento de pensar en líderes del desarrollo cuyo objetivo sea trascender más allá de sus propias vidas y trabajar desde las bases con una educación de calidad, fomentando la investigación con ciencia y tecnología de punta, con el desarrollo de una cultura, con la gran diferencia que somos poseedores de un gran pasado que nos señala el camino, pensar en el bien común como forma de gobierno y tener planes trabajados con participación de la gente.

En nuestro país estamos avanzando a pasos lentos pero seguros en la definición de políticas y regulaciones; la elaboración de planes de gestión de recursos hídricos por cuencas es un gran paso.

Que este bicentenario renueve nuestros ánimos y energías, con objetivos y metas precisas que nos lleve hacia el país que queremos dejar a nuestros hijos, nietos y nuevas generaciones.

Pensar en objetivos nacionales y tener ejes de desarrollo manifestado en políticas, solo por citar algunas, basadas en nuestra experiencia:

  1. Desarrollar un Programa Nacional de Construcción de Presas Altoandinas. Leer más.
  2. Desarrollar un Programa Nacional de Recuperación de Andenes y poner en valor el millón de hectáreas que tenemos en el país. Leer más.
  3. Poner con objetivo nacional llegar a 60% de eficiencia en el riego. Leer más.
  4. Invertir en ciencia y tecnología en al agro y dar ese salto cuantitativo, con la base que ya lo hemos hecho hace más de 500 años. Algunas referencias.

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