
Hace unos años conocí de una experiencia de mejora del riego en uno de los distritos, considerado como el más pobre del Perú, es el distrito de Quillo, ubicado en la Provincia de Yungay del Departamento de Ancash. El alcalde de ese entonces, el Padre Luis Palomino, muy comprometido con el desarrollo de su distrito logró el financiamiento para instalar 60 ha con riego tecnificado. En primer lugar, la gente quería ese proyecto, se hizo la debida licitación para la instalación del sistema de riego, y se logró trabajar con una empresa reconocida y con experiencia, la ingeniería fue la adecuada, se capacitó a agricultores en el manejo del sistema, se capacitó a personas para que actúen como técnicos de campo en caso de averías u obturaciones. Parecía que todo se tenía cubierto, y que el éxito estaba asegurado.
Luego de algunos meses regresamos al lugar del proyecto y nos dimos con la sorpresa que las mangueras estaban enrolladas, el sistema sin uso y las personas en las mismas o peores condiciones que antes.
¿Cuál es la razón de este fracaso?
Ensayemos algunas respuestas. Para ello analicemos.
Si nos preguntamos cuales son los elementos indispensables para que un proyecto de desarrollo agrícola tengo éxito, podemos pensar en una lista larga de requisitos previos:
- Mercado: el mismo que nos debe definir los cultivos que se deben sembrar en base a demanda y/o necesidades por cubrir. Con ello definimos cedula de cultivo, proyección de precios y de rentabilidad de la actividad agrícola. Asimismo, es importante contratos de compras anticipadas. Este es el factor #1 de abandono. Si el agricultor no ve que con el riego va a ganar significativamente más que antes (y de forma predecible), las mangueras se enrollan. En Quillo probablemente no había cultivos de mayor valor definidos, ni contratos de compra anticipada, ni análisis de cadena de valor
- Financiamiento: facilidades de crédito donde cada agricultor financie los gastos en sus parcelas, es importante la disponibilidad de dinero en el momento oportuno. Decimos siempre que la actividad agrícola requiere de un bolsillo de payaso, ya que el dinero sale de manera constante durante todo el período vegetativo, y solo recuperamos en el momento de la cosecha. El riego aumenta costos (energía, fertilizantes, mano de obra, mantenimiento). Sin crédito oportuno y en condiciones reales, el agricultor no puede “pagar el ciclo”.
- Agua: las misma que debe brindar las Condiciones adecuadas de humedad del suelo. Aquí viene el sistema de riego presurizado. También la calidad de agua y disponibilidad de la misma. Considerar además el monitoreo de la humedad para una adecuada distribución.
- Suelo: niveles adecuados de nutrientes en el suelo (NPK) y además de micronutrientes con una adecuada estructura y el mejor hábitat del cultivo.
- Planta: semillas de buena calidad, certificada, que garanticen plantas con alta capacidad de producir. Muchas veces el riego se instala sobre suelos degradados o con semillas de baja calidad. El resultado es que la respuesta productiva es mediocre y no justifica el esfuerzo.
- Labores culturales: manejo adecuado del cultivo (siembra, deshierbo, riego, cosecha), definido por si es una producción orgánica o tradicional. Esto nos lleva a un control adecuado de insectos o enfermedades.
- Maquinaria: disponibilidad de maquinaria e implementos de campo, que permita un manejo desde la preparación del terreno, las labores de campo y hasta la cosecha.
- Terreno: en unidades de cultivo que faciliten prácticas agrícolas con facilidad, por ejemplo, el uso de maquinaria.
- Manejo postcosecha: buenas condiciones de transporte, embalaje y almacenamiento. Considerar centros de acopio, quizás con gestión comunitaria. Sin esto, se produce más pero se vende mal o se pierde.
- Mercadeo: un aspecto fundamental del proceso de producción lo constituye donde vamos a vender el producto. Define el éxito o el fracaso de la actividad.
- Agricultores capacitados: conocen como llevar con precisión todo el proceso de producción. Asimismo, realiza un control y registro de sus gastos. Capacitación práctica y continua (escuela de campo), Diseñar formatos visuales o apps simples.
- Asistencia técnica: que busque incentivar que los agricultores obtengan mayor educación y ejecuten labores agrícolas de manera eficiente.
- Proyecto: contar con un proyecto que implemente todo lo anterior con un mínimo de burocracia y máxima flexibilidad. Los proyectos deben incluir fase de acompañamiento post-implementación (2-3 años) y un fondo de mantenimiento.
Posiblemente sean muchos más el listado de requisitos necesarios para una actividad agrícola de éxito. Lo que buscamos demostrar es que no solo un buen sistema de riego o un uso eficiente del agua para aumentar la producción agrícola.
En países como el nuestro, donde no hay una debida interacción entre todos los que intervenimos en el desarrollo, no tenemos una aplicación integral de cada una de las 13 condiciones, el desarrollo agrícola no solo es de aplicación de ingeniería y construcción de infraestructura.
Si suponemos una ausencia total de los 13 requisitos mencionados, lo que queda es determinar la mejor combinación de los elementos mediante los cuales se puede obtener el desarrollo más efectivo de un proyecto agrícola.
Suponiendo una investigación realizada donde hemos podido cuantificar la relación entre cada una de los 13 requisitos y el aumento en la productividad que cada uno de ellos causaría. Esta relación sería como la que se muestra a continuación:

El eje horizontal refleja el costo anual de los gastos para agricultura. El eje vertical muestra los ingresos brutos de la actividad agrícola. El punto A representa la condición actual de subdesarrollo. Los agricultores apenas se pueden mantener con sus ingresos actuales, que viene a ser casi iguales a sus gastos.
Si empezamos a añadir algunos de los requisitos mencionados del 1 al 13. Por ejemplo, aumentando la humedad del suelo mediante la aplicación del riego. En condiciones de escasez cada incremento de agua nos dará un incremento en la producción de los cultivos hasta cierto límite. De la misma manera si adicionamos abono notamos un incremento en la producción, hasta cierto límite. Un crecimiento más pronunciado se manifiesta cuando se aplican los dos elementos de manera simultánea: agua y abono.

Podemos tener una mayor utilidad si usamos la mezcla de los 13 elementos mencionados y llegar hasta el punto D. En este lugar se muestra que podemos adicionar más y más elementos de los 13 mencionados y no tener incrementos sustanciales en la producción.
Desde un punto de vista económico no es rentable seguir adicionando mayores elementos. El punto consiste en encontrar la mejor combinación de los elementos del 1 al 13 buscando llegar quizás a un punto B donde obtengamos los mayores rendimientos con la inversión realizada. A veces el agricultor no necesita la tecnología más cara (D), sino la más eficiente para su bolsillo (B).

Lo anteriormente descrito obedece a una experiencia de vida.
Podemos agrupar y organizar los 13 factores antes mostrados y presentarlos de la siguiente manera:

El caso Huachipa – otras experiencia de vida
Cuando hacia los estudios de maestría, un docente que había venido de hacer su doctorado en Inglaterra nos hablaba de los factores de producción y la necesidad de considerarlos si queríamos que la actividad agrícola sea rentable, un grupo de nosotros, interesados en probar estas teorías le propusimos probarlo, para ello una compañera poseía un campo en las afueras de Lima, Huachipa, donde conducía una hectárea y media y sembraba papa, por que tenía un puesto de papa en el mercado, lugar de venta. De ese campo solo cosechaba 8,000 kg lo que representaba muy poco.
Decidimos probar todos los factores antes señalados y controlamos el agua, suelo y planta. Obviamente probamos en papa porque teníamos donde vender. El resultado fue que logramos cerca de 40,000 kg, aún un poco menos de lo esperado, por que proyectamos cosechar 50,000 kg, evaluamos y la falla fue en la calidad de la semilla.
La experiencia de los frijoles
Otra caso, sobre la cual baso este manejo de los factores de producción fue la experiencia con un grupo de colegas, aproximadamente 15, entre ingenieros agrícolas, agrónomos y de otras especialidades, dedicados a la compra de productos agrícolas para satisfacer necesidades de programas sociales. Consiguieron un campo de 20 ha y sembraron frijol.
Indicando que tenían todo controlado, la pregunta que les hice fue donde harían la venta, y dijeron que eso no era problema, que el frijol tiene mercado y es sencillo colocar este producto. El resultado, perdida total, la producción fue buena, manejaron de manera adecuada todos los factores, pero perdieron al momento de la cosecha, no tenían donde vender. Les pagaron precios irrisorios que no les permitió ni recuperar el capital invertido.
El enfoque territorial
El Enfoque Territorial debe presentarse no solo como un concepto, sino como la «columna vertebral» que articula los 13 requisitos que identificados. Este enfoque propone dejar de ver el campo como una suma de parcelas individuales y empezar a verlo como un sistema vivo donde la geografía, la economía y la sociedad convergen.
El fracaso en Quillo demuestra que la eficiencia de la ingeniería es insuficiente si no se inserta en una estrategia territorial. El Enfoque Territorial propone transitar de una gestión sectorial (basada en ministerios y oficinas) a una gestión por resultados en el espacio físico donde vive el agricultor.
Bajo este enfoque debemos considerar cuatro aspectos fundamentales:
1. Convergencia Institucional
En el modelo actual, el Estado interviene de forma fragmentada: una entidad entrega el agua, otra la semilla y otra intenta, a veces, buscar el mercado.
- La Estrategia: El territorio debe ser la unidad de planificación única donde ANA, PSI, SENASA, Sierra Azul y AGRORURAL alineen sus presupuestos hacia un solo objetivo: la rentabilidad de la cuenca o valle.
- Acción: Implementar una «Mesa Técnica Territorial» con poder de decisión que asegure que, si el PSI instala riego, el SENASA ya tiene certificada la semilla y Sierra Azul ha garantizado la recarga hídrica en la parte alta.
2. Articulación Productiva
El territorio define qué se puede producir y dónde se puede vender. No se debe financiar un sistema de riego sin un Contrato de Comercialización o un vínculo directo al mercado ya establecido.
- Sinergia de Factores: El éxito no es la suma de los 13 elementos, sino su multiplicación. Como se demuestran en los gráficos, el agua por sí sola tiene un techo bajo; es la combinación con abono, manejo postcosecha y mercado lo que eleva la curva de ingresos hacia el punto óptimo.
- Zonificación: El enfoque territorial permite identificar centros de acopio estratégicos y rutas de transporte que reduzcan los costos logísticos, factores críticos que a menudo se ignoran en el diseño de ingeniería.
3. Gobernanza y Post-Inversión
Un proyecto no termina cuando se entrega la obra. El enfoque territorial exige una fase de consolidación de 2 a 3 años.
- Fondo de Mantenimiento: Los proyectos deben nacer con un esquema financiero que asegure la operatividad técnica inicial.
- Gestión Empresarial: La capacitación no debe ser solo sobre cómo limpiar una manguera, sino sobre cómo gestionar un negocio agrícola. El agricultor debe dejar de ser un receptor de ayuda para convertirse en un gestor de su territorio.
4. El Incentivo Económico como Motor de Cambio
El poblador rural solo cuidará la infraestructura si esta genera una mejora tangible y monetaria en su calidad de vida.
- Tangibilidad: Si el sistema de riego no se traduce en «bolsillo lleno», las mangueras terminarán enrolladas nuevamente. El enfoque territorial busca que la rentabilidad sea el incentivo principal para la sostenibilidad del proyecto.

A manera de conclusión
- El problema radica en que cada uno hace su tarea de manera desarticulada: La Autoridad Nacional del Agua (ANA) otorga licencias y permisos de uso de agua, el Programa Sub Sectorial de Irrigaciones (PSI) el riego, AGRORURAL la infraestructural SENASA la semilla o la cosecha, SIERRA AZUL las cochas o reservorios.
- Es imperativo acabar con la fragmentación donde ANA, PSI, SENASA y otros actúan como compartimentos estancos. Se requiere un Enfoque Territorial donde el Estado intervenga de forma integral en una zona, asegurando que si se entrega riego (PSI), también se asegure el mercado y la sanidad (SENASA).
- Pensamos que, con la mera aplicación del agua, con el solo uso de fertilizantes, y condiciones adecuadas de mercado ya estamos mejorando las condiciones de vida del agricultor. No vemos de manera integral, holística toda la problemática y la necesidad de integrar el desarrollo.
- El agricultor solo se involucrará si percibe beneficios económicos claros y superiores a su situación anterior. Los proyectos deben nacer con un contrato de comercialización o un vínculo directo al mercado para evitar que el sistema de riego termine «enrollado» por falta de incentivo económico.
- Creemos que, para lograr su involucramiento del poblador, del agricultor en estos procesos se debe considerar mejoras en su actividad que le permita obtener rentabilidad, que le permita ganar con la venta de sus productos, que las mejoras en sus condiciones de vida sean evidentes, tangibles y no solo discursos.
- La asistencia técnica no debe ser solo «transmisión de conocimientos», sino formación en gestión empresarial agrícola. El agricultor debe pasar de ser un productor de subsistencia a un gestor de recursos y negocios.
Una sola recomendación
Un proyecto de riego debe diseñarse al revés: primero definir el modelo de negocio (qué se va a producir, a quién se le va a vender, a qué precio) y luego diseñar el riego y el resto de componentes alrededor de ese modelo.
El agricultor no abandona el sistema porque sea complicado. Lo abandona porque no le conviene económicamente. El fracaso de Quillo no fue del Padre Luis Palomino (quien hizo lo que pudo con las herramientas disponibles), sino del modelo de intervención fragmentado del Estado peruano.

