Valorar el agua, valorar la mujer

En la mayoría de los países en vías de desarrollo, por no decir en todos, las mujeres son las encargadas de recoger el agua para la familia.

A la vez que ha de transportarse hasta el hogar el agua necesaria para beber y cocinar, es posible que también deban llevarse los platos, la ropa y, a menudo, los niños, hasta el lugar donde se recoge el agua para lavarlos. Con frecuencia se ve a mujeres y niñas haciendo cola con sus recipientes de agua frente a grifos escasos y recorriendo luego largos trayectos hasta sus casas cargando esos recipientes en sus caderas o sobre sus cabezas.

Si el agua está contaminada y un miembro de la familia cae enfermo, normalmente es la mujer quien debe cuidar a la persona enferma. Los niños son especialmente vulnerables. Las personas con sistemas inmunológicos debilitados caen también fácilmente presas de los agentes patógenos presentes en el agua.

El bajo estatus de la mujer en muchas sociedades significa que su aportación, en cuanto al tiempo y energía gastados, por ejemplo, en la labor de recoger agua, está muy poco valorada. En términos económicos, el coste de oportunidad de su labor se percibe como casi nulo.

Mujeres trabajando en cosecha de cebolla

En aquellos lugares donde la mujer ha tenido acceso a la educación y a un trabajo remunerado, como por ejemplo la elaboración de productos artesanales, y se les ha permitido vender sus productos y obtener ingresos para su familia, su posición social y financiera ha mejorado mucho. Además, también pueden cambiar las actitudes frente a la actividad de recogida de agua.

El tiempo que las mujeres invierten en recoger agua, especialmente cuando existen alternativas tecnológicas sencillas y fácilmente disponibles, es percibido de forma muy diferente, como algo mucho más costoso, por la familia y la sociedad en general, cuando las mujeres tienen la oportunidad de obtener ingresos. Por lo tanto, las inversiones realizadas para mejorar el acceso a un agua potable segura son un reflejo del valor que se concede al agua como fuente de bienestar humano y del valor que se da a la mujer. Ofrecer un acceso regular y fiable a agua potable constituye una forma de mejorar la situación de la mujer y de la sociedad en su conjunto.

Fuente: 2do informe de las Naciones Unidas sobre el desarrollo de los recursos hídricos en el mundo.

Feliz día mujer profesional, técnica, ama de casa, estudiante…amiga!!