Hacia una Seguridad Hídrica Real

Autor: Ronald Ancajima Ojeda (febrero 2026)
En el Perú hemos terminado normalizando lo absurdo, en cuestión de semanas, nuestra burocracia transita de declarar emergencias por sequía a emitir decretos por inundaciones. Este ritual anual, repetido con cansada precisión en 2017, 2020 y ahora en 2026, nos obliga a una reflexión urgente.
¿Qué significa realmente «declarar una emergencia»? Según la norma, es una medida excepcional para acciones inmediatas de respuesta y reducción de riesgo. Sin embargo, la realidad nos golpea de nuevo: ¿Se redujo el riesgo en algo? ¿Se rehabilitó el territorio? ¿O simplemente estamos administrando el desastre hasta que la lluvia deje de caer?
La Ilusión de la «Acción de descolmatación»
Hoy vemos nuevamente las excavadoras en los cauces, retirando sedimentos en Piura, Lambayeque y Lima. Las cifras de metros cúbicos removidos suenan impresionantes en las notas de prensa, pero hidráulicamente son limitadas si no se interviene la cuenca de manera integral.
La descolmatación es una medida reactiva y localizada. Es, para los políticos, una acción «rentable» porque se ve. Pero como muestra la imagen que acompaña esta reflexión, es como barrer el piso de una casa que no tiene muros mientras la lluvia sigue entrando. El problema no es el sedimento en el río; es la ausencia de planificación territorial que permite la invasión de fajas marginales y el crecimiento urbano en zonas inundables, además de la nula intervención con enfoque de cuenca.

Lo que el Pasado nos Enseña
Nuestros antepasados no tenían satélites, pero entendían el territorio mejor que nosotros, ellos no trabajaban contra la montaña, la miraban y actuaban con respeto hacia ella. Desarrollaron una ingeniería extraordinaria que hoy debemos recuperar bajo el enfoque de Seguridad Hídrica:
- Infraestructura Natural (Agua para la Naturaleza): Construir presas altoandinas, amunas y sistemas de siembra y cosecha de agua para regular el escurrimiento desde las partes altas.
- Regulación Normal (Agua para la Producción): El uso de andenes y qochas que controlan la erosión y almacenan agua a nivel de parcela.
- Gestión del Riesgo: Escuchar el conocimiento local. Los agricultores de Taucachi, en Casma, sabían por dónde saldría el río antes que cualquier modelo digital; ese saber debe integrarse en la planificación.
Gestionar las Intervenciones
Como bien sostiene Axel Dourojeanni, las cuencas han existido siempre y no necesitan que las «gestionemos». Lo que requiere gestión urgente son nuestras intervenciones sobre ellas: las carreteras, las ciudades y las obras hidráulicas que ignoran la dinámica del agua.
Mientras las intervenciones crecen, nuestra capacidad institucional de fiscalizar y ordenar el territorio se debilita. Necesitamos pasar de la «administración de la emergencia» a una Gobernanza de Cuenca real, donde los Consejos de Recursos Hídricos tengan el peso político y puedan realizar de manera cabal su rol de coordinar, concertar y planificar las acciones en torno al recurso hídrico.
Conclusión: Basta de «Desastres Naturales»
Es hora de dejar de llamar «desastres naturales» a lo que son, en realidad, desastres de planificación. El evento natural (la lluvia, la crecida) es inevitable, pero el desastre es una decisión humana nacida de la improvisación.
Hoy tenemos más tecnología y presupuesto que nunca, pero seguimos atrapados en la lógica del parche. Como profesionales y ciudadanos, nuestro mayor desafío no es técnico, es cultural y político: debemos dejar de gestionar emergencias para empezar a gestionar territorios.
