Queremos con este mensaje rendir un merecido tributo al campesino peruano, a nuestro compatriota que se dedica a la actividad agrícola y con su esfuerzo podemos tener en nuestras mesas una gran variedad de productos, donde se refleja la gran biodiversidad que ahora es reconocida a nivel mundial. Pero queremos hacerlo, actualizando una reflexión y propuesta de acción, que hiciéramos hace un tiempo.
Sabemos que el principal usuario del agua es el sector agropecuario, de manera general señalamos que aproximadamente el 80% del agua dulce disponible se destina al sector agropecuario. De acuerdo al último censo nacional en nuestro país (2012) la superficie agrícola se ha incrementado de 3’897 372 ha (1961) a 5’476 980 ha (1994) y 7’125 007 ha (2012), es decir en el período de 1994 a 2012 (en 18 años) la superficie agrícola se ha incrementado en 1’648 027 ha.

De esa importante cifra solo el 36.2% (2’579 899 ha) tiene riego, la diferencia se explota en condiciones de secano, se espera la lluvia para hacerlas producir, se explota en esas condiciones el 63,8% (4’545 107 ha), según podemos apreciar en las estadísticas oficiales del último Censo Nacional Agropecuario:

De estas 2’579 899 ha se tienen con superficie de cultivo bajo riego el 70% (1’808 302 ha) la diferencia esta en descanso, no trabajadas o en barbecho, tal como se muestra en el gráfico siguiente:

También señalamos al sector agrícola como el usuario más ineficiente del agua, pues tenemos eficiencias de riego de 30 a 40%, es decir de 100 lt de agua entregada a las plantas solo llega a ella 30 a 40 lt de agua, el resto se pierde en la captación, la distribución y la aplicación.
En este punto señalamos la principal reflexión, del 1’808 302 ha de cultivo, bajo riego solo el 12% (217 756 ha) están con sistemas de riego presurizado: goteo, aspersión o exudación. Tenemos un Programa Subsectorial de Irrigaciones (PSI) con toda la tecnología y en estos últimos años, con ingentes recursos económicos, que no ha podido superar cifras como las mostradas por nuestros antepasados. Creemos que tecnificar el riego es colocar tubos, mangueras, emisores y toda la gama de equipos que conocemos en los riegos presurizados, y no pensamos en la tecnificación usada por nuestros ingenieros pre incas, con los sistemas de andenes (1’000 000 ha), los sistemas de producción que conocemos como waru waru (más de 120 000 ha) hechas a punto de chaquitaclla y esfuerzo humano, los cientos de represas altoandinas, los miles de km. de canales, los miles de km. de caminos.
No pretendemos que debemos «retroceder» ni menos desconocer el avance tecnológico de lo que representa estos sistemas modernos, pero si creemos que debe ser parte de una política de estado lo siguiente:
- Reconocer el gran legado hidráulico preinca e inca, como parte de la cultura del agua que debemos desarrollar.
- Fortalecer un Programa Nacional de Recuperación de los Sistemas de Andenerías, bajo un enfoque multidimensional: ingeniería, agroecología, ambiente e historia. Recuperar los hermosos espacios dotándolos de infraestructura para recibir visitantes que quieran realizar turismo vivencial. No solo considerar el aspecto técnico de recuperación.
- Poner como meta la mejora en la eficiencia del riego hasta un 60% en los próximos 10 años, lo que implicaría:
- La mejora en los sistemas de almacenamiento de agua a nivel de cuenca con un Programa Nacional de recuperación y/o construcción de represas altoandinas,
- A nivel de parcela un Programa Nacional de construcción de cochas o reservorios;
- Un programa Nacional de siembra o cosecha de agua como los sistemas a de amunas y el uso de acueductos como lo hicieron nuestros antepasados nasqueños.
- Fortalecer la ANA (Autoridad Nacional del Agua) que dependa del mas alto nivel de gobierno para que este libre de los vaivenes políticos de turno y pueda ejecutar los planes nacionales y los planes de cuenca que viene desarrollando con un buen criterio.
- Ejecutar los proyectos de irrigación con una visión más integral u holística, tal como lo señalamos en el vídeo, donde se realice de manera interrelacionada los siguientes 12 pasos:
- Condiciones adecuadas de humedad del suelo.
- Niveles adecuados de nutrientes en el suelo.
- Semillas de buena calidad.
- Control adecuado de insectos o enfermedades.
- División del terreno en unidades de cultivo que faciliten prácticas agrícolas.
- Buena selección de cultivos, manejo adecuado del mismo (siembra, deshierbos, riego y cosecha) y buena preparación del terreno.
- Disponibilidad de implementos y maquinarias.
- Buenas condiciones de transporte, almacenamiento y facilidades de mercadeo.
- Agricultores capacitados y conocen como efectuar todo lo anterior.
- Incentivar que los agricultores obtengan mayor educación y ejecuten labores agrícolas de manera eficiente.
- Facilidades de crédito donde cada agricultor financie los gastos en sus parcelas.
- Contar con un proyecto que implemente todo lo anterior con un mínimo de burocracia y máxima flexibilidad.
Creemos que son momentos de cambio muy importantes para el futuro, el mismo que viene en un escenario de cambio climático y de problemas globales.
Grandes problemas, entonces grandes soluciones, nuestros antepasados incas y preincas ya lo hicieron, sigamos sus pautas, el camino señalado. Tenemos avances muy importantes en aspectos normativos, institucionales y técnicos. Es hora de proponer propuestas claras y precisas respecto del agua, para el beneficio de nuestros hijos y los hijos de sus hijos.
Feliz día del agricultor!!

